Itinerari

Esa casa especial en la calle de los Profetas


por fray Oscar Mario Marzo |  10 dicembre 2012

Vista de Beit Tavor, en la Jerusalén judía moderna

La calle de los Profetas (Rehov Haneviim) y sus alrededores representa, sin duda, una de las zonas más bellas y fascinantes de Jerusalén. Los fines de semana, también los sabat (sábados), es fácil ver grupos organizados de pensionistas israelíes visitando las distintas residencias de esta zona de la ciudad. Uno de los sitios más populares es Beit Tavor (la Casa Tabor), en el número 58 de la calle de los Profetas. Hasta el día hoy, esta casa está considerada la más bonita que jamás se halla construido en Jerusalén de fines del s.XIX.


La calle de los Profetas (Rehov Haneviim) y sus alrededores representa, sin duda, una de las zonas más bellas y fascinantes de Jerusalén. Basta pensar en el majestuoso complejo ruso, el palacio Sergui, el palacio Probst, las residencias etíopes, el palacio del Hospital italiana, la iglesia etíope, la residencia de Eliezer Ben Yehuda (padre del hebreo moderno), el museo de Casa Tico, Beit David y algunos más. Los fines de semana, también los shabat (sábados), es fácil ver grupos organizados de pensionistas israelíes visitando las distintas residencias de esta zona de Jerusalén.

Uno de los sitios más populares es Beit Tavor (la Casa Tabor), en el número 58 de la calle de los Profetas. Hasta hoy, esta casa estaba considerada como la más hermosa construida en Jerusalén de finales del s. XIX. En 1883, el arquitecto alemán Conrad Schick puso la primera piedra de su casa particular en la que ahora se llama calle de los Cónsules, precisamente a causa de la presencia de distintos consulados de países extranjeros. Era la zona más chic de la Jerusalén de su tiempo.

Conrad Schick era un misionero protestante y puso en la entrada a su casa una placa de piedra con la palabra Tabor y una referencia al Salmo 89, 13: «Creaste el norte y el mediodía, el Tabor y el Hermón te aclaman», algo bastante común en las casas de la German Colony en Jerusalén. Lo que más me llama la atención cada que visito este lugar son las esquinas de la casa. ¡Sí, las esquinas! De hecho, tienen exactamente la forma de los «cuernos» que se encuentran en los cuatro ángulos del altar del Templo de Jerusalén. Es algo realmente singular. La casa es un conjunto armonioso de estilos: gótico alemán y arquitectura medioriental. La piedra usada es la jerosolimitana. La entrada recuerda la de las fortalezas germanas del Medievo, con una pequeña torre de guardia. Hay también elementos típicos de las casas árabes más ricas, como los muros de un metro. Distintos elementos de la casa se inspiran en motivos de carácter arqueológico.

Cuando se terminó el edificio en 1889, se consideró el más lujoso e imponente de Jerusalén. Conrad vivió en él hasta su muerte, en 1901. Durante la Primera Guerra Mundial fue expropiado y transformado en residencia para los oficiales turcos. Tras la guerra, Beit Tavor pasó a manos de la Iglesia metodista y se utilizó como escuela. En 1948, el ejército israelí, Tsahal, se apropió de él y pasó a utilizarse como residencia de los evacuados del barrio judío de la Ciudad Vieja, que fue ocupado por Jordania. En 1951 la casa fue adquirida por la Iglesia protestante sueca que estableció en ella el Instituto teológico sueco. Hace años, el famoso alcalde de Jerusalén, Teddy Kollek, dijo: «Si pudiera elegir una casa donde vivir en Jerusalén, sería la de Beit Tavor».

Aún hoy Beit Tavor es un lugar encantador. Personalmente he tenido la posibilidad de visitarla varias veces. Sobre todo desde el exterior del edificio, llama la atención la armonía y los colores. El verde, en distintas tonalidades, es el color más recurrido, sobre todo el verde bronce de los marcos y de las verjas. El Swedish Theological Institute  (STI), que aquí tiene su sede, tiene como primer objetivo trabajar en el campo del diálogo judio-cristiano. El Instituto está frecuentado sobre todo por chicos escandinavos y alemanes (que gracias al programa Studium in Israel aprenden el hebreo y siguen cursos en la Universidad Hebrea y en el STI). Los cursos que ofrecen están relacionados con el judaísmo, la Biblia, la lengua hebrea, la arqueología y la investigación sobre el Eretz Israel. Llama la atención su biblioteca, especializada sobre todo en judaísmo pero también en otras materias. Los locales son muy bonitos, aunque sean reducidos, con algunos ordenadores a disposición de los usuarios. Es muy simple acceder y consultar libros (sobre todo en inglés, pero también en otras lenguas). Diría que demasiado simple, de tal forma que se quejan con frecuencia de que ¡desaparecen libros!

Beit Tavor no es solo un lugar de estudio sino también de encuentro y diálogo. Hace tiempo participé en una fiesta de fin de curso y observé con agrado que había algunos israelíes, incluso religiosos tocados con kipá. Fue muy bonito ver a tantos estudiantes alemanes que, hablando en hebreo, hablaban con los judíos. La atmósfera era realmente especia. En el interior de la casa hay un cierto «caos», ¡pero es un caos previsto!

En las paredes hay numerosos cuadros, retratos, acuarelas, fotos en blanco y negro… Las mesillas están llenas de periódicos, aunque en orden. En los escaparates están los libros en venta. Multitud de plantas y objetos arqueológicos se encuentran por doquier. Un ojo atento podrá reconocer los famosos muebles suecos de IKEA. Hay carteles que indican los distintos ambientes. En el exterior hay un hermoso jardín, una bella y simple fuente de piedra, sillas y mesas de madera (también de fabricación sueca). En torno al edificio principal hay otras pequeñas dependencias a las que se accede a través de una pequeña escalera de piedra.

Y finalmente, la capilla. La primera vez que entré no podía dar crédito… ¡iconos en una capilla protestante! Había también algo más. El icono principal tras el altar representaba la presentación de Jesús en el Templo. A pocos metros de esta capilla, en la casa franciscana de los santos Simeón y Ana, hay un icono parecido. ¡Creo que se trata de una feliz coincidencia! En la capilla del STI la liturgia cotidiana se celebra en inglés, dada la presencia internacional de estudiantes, y solo un par de veces al mes en sueco. Los cantos que se utilizan son al estilo de los de Taizé, o sea, todos pueden rezar unidos fácilmente.

Jerusalén no es solo la Ciudad Vieja, ni solo los santuarios. Beit Tavor es un lugar que aconsejo visitar, sobre todo a quien haya ya visitado Tierra Santa varias veces.

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