RINCÓN DEL PEREGRINO

De Tierra Santa a Armenia


 Alfonso Vinuesa (AEATS) |  noviembre-diciembre 2016

Los Amigos de Tierra Santa hemos peregrinado a Armenia al encuentro de nuestros hermanos cristianos...


El peregrino de Tierra Santa queda sorprendido al constatar la intensidad de la presencia armenia. Es un estímulo para profundizar en el conocimiento del pueblo armenio. La fascinante capilla de Santa Elena en el Santo Sepulcro reproduce en el pavimento varias iglesias armenias. Constituye una invitación para visitarlas. Los Amigos de Tierra Santa hemos peregrinado a Armenia al encuentro de nuestros hermanos cristianos. No es fácil entender el hecho armenio. Nuestra guía, Gayané, nos ayudó a conocer la historia y la situación actual de este país, nos explicó los monumentos, cambió nuestro interés por los armenios en simpatía y se ocupó de los detalles que hicieron nuestro viaje agradable. El padre Jesús Gutiérrez fue nuestro guía espiritual.

El alma del pueblo armenio se ha forjado en conexión con el cristianismo. La fe les ha creado problemas con sus poderosos vecinos y a la vez les ha servido de escudo para defender su identidad. El genocidio es el episodio culminante de una larga historia de atropellos y sufrimiento (véase Tierra Santa 833, marzo-abril 2015). Les han mantenido unidos su lengua y su religión. Sometidos a imperios poderosos, en los períodos de menos presión reforzaron el cristianismo. Estos antecedentes explican que aprovecharan su forzada vinculación con los turcos para implantarse en Tierra Santa y que el barrio armenio de Jerusalén tenga una configuración cerrada y defensiva. Nos resultaron muy instructivas las visitas a los museos del Genocidio, de Historia de Armenia, de Manuscritos y del Alfabeto. Los antecedentes religiosos del pueblo armenio se remontan al arca de Noé, posada en el monte Ararat, según creencia que puede ser tomada con recelo científico; pero el pueblo armenio sigue considerándolo un símbolo de identificación que ha incorporado a su escudo, aunque el lápiz de las potencias dominantes lo haya dejado en territorio turco. Hemos tenido ocasión de contemplar el Ararat cubierto de nieve, desde diversos emplazamientos.

Muy pronto llegó el Reino de Cristo a los armenios, que reivindican la acción evangelizadora de los apóstoles Judas Tadeo y Bartolomé. En el año 301, Armenia pasó a ser el primer estado oficialmente cristiano. La historia de este período, mezclada con dosis de leyenda, la recordamos en los lugares vinculados a san Gregorio el Iluminador, que iluminó con la fe a los armenios: la antigua catedral de Zvarnots, las iglesias de las santas mártires Gayané y Ripsimé, los monasterios de Gegard y de Khorp Virap... El año 451, tras el concilio de Calcedonia, los armenios se desgajaron de la iglesia católica. La catedral de Ejmiatzin, ubicada en una miniciudad eclesiástica, es la sede del Catolicós de la Iglesia Apostólica Armenia. Admiramos su majestuosidad mientras se celebraba el culto dominical.

Durante la Edad Media se registra una impresionante actividad constructora de monasterios de nueva planta y renovación de antiguos. Los monasterios plantados en tierras que exceden los límites de la actual República armenia son testigos de las amputaciones territoriales sufridas por los armenios. Visitamos nueve, tres de ellos declarados Patrimonio de la Humanidad. Son inconfundibles. Su arquitectura maciza se suaviza con la esbeltez de las cúpulas y torrecillas, rematadas por chapiteles, que se elevan sobre las pétreas cubiertas. En todos se mantienen en pie una o varias iglesias. Algunos monasterios conservan estancias adosadas o próximas a las iglesias, de parecidas características constructivas, exclusivamente armenias: los gavit. En la escultura arquitectónica destacan las originales cruces de piedra, terminadas en tres botones en cada uno de sus extremos. Muy abundantes, constituyen un sello, estampado en piedra, de la fe cristiana de los armenios. Pueden ser sencillas o muy trabajadas. Hemos visto algunas primorosas. El patrimonio histórico artístico de Armenia es casi exclusivamente religioso y la naturaleza sirve para enmarcar edificios cristianos. En algunos monasterios, la contemplación admirativa se divide entre la arquitectura y el paisaje. Para llegar a Noravank es necesario recorrer un desfiladero majestuoso. Sevanavank ocupa una pequeña península, antes isla, en el lago Sevan. Gegard está parcialmente excavado en las rocas de su entorno. Khor Virap se asienta en un cerro rodeado por un río que le separa de un paraje de agreste belleza con vistas al Ararat.

Con independencia del grado de práctica religiosa de cada armenio, se palpa el respeto a la fe cristiana que cohesiona el espíritu nacional. Celebramos misa en una modesta iglesia armenia de las afueras de Ereván y ocasionalmente pudimos asistir a actos de culto armenio. En nuestra peregrinación no podía faltar el contacto con los católicos de Armenia. Celebramos  misa en tres sencillas capillas: la de Kanaker, la del seminario de Mejitarian, ambas de rito armenio; y en la de las Misioneras de la Caridad, de rito latino. Fuimos acogidos con hospitalidad y les entregamos una aportación para sus muchas necesidades.

En este número

Este es el sumario del número de noviembre-diciembre de 2016 de Tierra Santa. Si aún no te has suscrito, ¿a qué estás esperando? ¡Buena lectura!

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