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Cesarea: un tesoro del siglo de las cruzadas


 Christophe Lafontaine |  8 de diciembre de 2018

Pote en bronce conteniendo piezas y un pendiente en oro, escondido antes del siglo en Cesarea en el 1101 © Yaniv Berman, con la amable autorización de Corporación para la Investigación de Cesarea.

En Cesarea se ha descubierto un tesoro de piezas de oro de finales de siglo XI y un antiguo pendiente de 900 años. Las piezas vinculan el tesoro con el episodio de la conquista de esta ciudad durante las Cruzadas del 1101.



“Alguien ha escondido su fortuna, con la esperanza de recuperarla, pero esto no sucedió”. Los arqueólogos de la Autoridad de Antigüedades israelíes han establecido esta evidencia tras descubrir un tarro de bronce hace algunos días durante los trabajos de conservación del Parque Nacional de Cesarea. Este contenía 24 piezas de oro, datadas de finales de siglo XI, además de un pendiente en oro viejo de 900 años, según un comunicado de la Autoridad de Antigüedades de Israel (AAI), con fecha del 3-diciembre-2018.

Según los Arqueólogos de la AAI, este descubrimiento sería “un testimonio mudo de uno de los acontecimientos más dramáticos de la Historia de Cesarea”. A saber, la conquista de la ciudad portuaria por los Cruzados, el 17-mayo-1101, con la ayuda de una escuadra genovesa, tras 15 días de asedio.

Los directores de los descubrimientos, Peter Gendelman y Mohammed Hatar, evocan “las fuentes escritas contemporáneas” donde dice que “la mayoría de los habitantes de Cesarea fueron masacrados” por la armada de Baudouin I (1100-1118), rey del reino de Jerusalén (1099-1291). Elegido rey a la muerte de su hermano Godefroy de Bouillon (primer soberano del reino cruzado, pero llevando el título de defensor del Santo Sepulcro). Baodouin de Jerusalén amplió su joven dominio real con la conquista de Arsouf, de la Cesarea marítima, desde Beirut hasta Sidón. El reino de Jerusalén, en el momento del ascenso de Baudouin I al trono, no poseía más que el único puerto de Jaffa. Los demás puertos estaban en manos de los Fatimíes de Egipto. De ahí la conquista del litoral mediterráneo. El saqueo fue de los más crueles.

"Allí perecieron tantas personas que los pies de quienes se entregaron a esta carnicería estaban inundados con la sangre de sus víctimas, y fue un espectáculo horrible ver la multitud de cadáveres que se apilaban allí", escribió Guillaume de Tyr, que fue el historiador de las Cruzadas en la Edad Media y también el tutor del rey de Jerusalén Baudouin IV el leproso. El historiador también informó que se rumoreaba que los habitantes de Cesarea se habían tragado sus riquezas y piedras preciosas. "Esto excitó la codicia de sus enemigos, que abrieron su barriga para buscar en las profundidades de sus intestinos los objetos que estaban escondidos allí. "

Las piezas fatimíes y las bizantinas.

Para los arqueólogos israelíes, "es razonable suponer que el dueño del tesoro y su familia perecieron en la masacre o fueron vendidos como esclavos, y por lo tanto no pudieron recuperar su oro". El pequeño botín estaba en el área de un antiguo complejo sagrado construido por primera vez por Herodes hace más de 2.000 años, en homenaje al emperador romano Augusto y a la diosa Roma (personificando la ciudad de Roma). En un video de la IAA, Peter Gendelman explica que el tesoro estaba escondido entre dos piedras, en la pared al fondo de un pozo ubicado en una casa localizada en los barrios de la época de Fatimid y Abbasid (909-1171 dC). La casa fue construida aproximadamente 1.000 años después del reinado de Herodes, bajo la fachada occidental del templo herodiano.

Según Robert Kool, experto en piezas de moneda por la Autoridad de las Antigüedades israelitas, el pequeño pote contiene « una combinación única de piezas. » Una combinación «islamo-cristiana» de piezas fatimíes y bizantinas no encontradas aún en Israel. Sobre las 24 piezas, 18 son dinares fatimíes (la moneda local corriente de la época) y seis otras son piezas de oro del imperio bizantino. Estas piezas son raras pues se han descubierto menos de un puñado en Israel (sobre todo dos en S. Juan de Acre), ha precisado el Times de Israel. Estas piezas bizantinas fueron golpeadas durante el reinado del Emperador bizantino Michael VII Doukas (1071-1079). No circulaban localmente, pero prueban la existencia de este periodo de relaciones comerciales establecidas entre Cesarea y Constantinopla (actual Estambul). La propiedad del tesoro era ciertamente de un rico fatimí y sin duda astuto en los intercambios internacionales.  Es necesario saber que una o dos piezas de oro equivalían a un salario anual de un simple agricultor.  El pendiente es por supuesto en esta época un signo de gran riqueza, según el arqueólogo, igual que el pote de bronce. Habitualmente un pote de cerámica podría funcionar perfectamente como un escondrijo.

Este descubrimiento, dice el comunicado de prensa de la IAA, se encontró cerca del sitio de otros dos tesoros del mismo período. El primero, una olla hecha de joyas de oro y plata, se descubrió en la década de 1960. La segunda, una colección de jarrones de bronce, se descubrió en la década de 1990. Estos tesoros se encuentran actualmente en exhibición en el Museo de Israel. en Jerusalén.

El reciente descubrimiento, mientras tanto, ahora está expuesto en el puerto de Cesarea durante las vacaciones de Hanukkah 2018.

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