RECETAS DE TIERRA SANTA

Baklava


 Ángel Romo Pilar Málaga |  

BAKLAVA

El baklava es un pastel tradicional típico del Medio Oriente, Turquía, el Magreb y los Balcanes, con variantes según las regiones. Se elabora con múltiples capas de pasta filo, agua de azahar y frutos secos. La pasta filo se caracteriza por su delgadez, llegando a ser hojas casi traslúcidas, que al hornearlas ofrecen una textura crujiente característica de este dulce.


Ingredientes:

- Mantequilla, 200 gramos

- Pasta filo, 12 láminas

- Pistachos, 200 gramos

- Almendras, 200 gramos

- Nueces picadas, 200 gramos

- Miel, 1 cucharada

- Azúcar, 125 gramos

- Canela en polvo, 1 cucharada

- Una rama de canela

- Un limón

- Dos clavos de aroma

- Agua de azahar, 60 ml

- Agua, un vaso

ELABORACIÓN

Se pican los frutos secos en la batidora, sin que queden trozos demasiado pequeños. Se mezclan con el azúcar, la canela molida, la miel y un poco de agua de azahar, revolviendo hasta que quede todo bien mezclado. Se reserva tapado, para que los frutos secos cojan el aroma del resto de ingredientes.

Se derrite la mantequilla en el microondas y se engrasa el fondo y los bordes del recipiente donde se vaya a preparar. Se cortan las 12 láminas de pasta filo del tamaño del recipiente y se coloca la primera lámina en él. Se unta con mantequilla, ayudándose de un pincel, y se coloca encima otra lámina. Se vuelve a pintar con mantequilla, repitiendo este paso hasta con 4 láminas en total. Se separa una pequeña cantidad de la mezcla de frutos secos, que se utilizará al final para decorar el postre. Se divide el resto en dos mitades. Una mitad se distribuye por encima de la última lámina de pasta filo. Se repite la operación con otras 4 láminas de pasta filo, pintando cada una de ellas con mantequilla y posteriormente se esparce la otra mitad de los frutos secos por encima de ellas. Por último, se colocan encima otras 4 láminas de pasta filo, volviendo a pintar cada una de ellas con mantequilla. Finalmente, se esparcen los frutos secos reservados para decorar por encima del postre. Es importante, presionar ligeramente hacia el fondo del recipiente, para compactar todas las capas de este postre. Se tapamos y se conserva en la nevera unos 30 minutos.

Se mete el molde con el relleno en el frigorífico unos 40-45 minutos para que se cuaje un poco y pasado ese tiempo se saca del frío y se cortan en forma de cuadrados o rombos, como se prefiera. Es importante cortarlos antes de hornearlos, porque después podrían romperse. Se pone el horno a calentar a 180ºC arriba y abajo y se hornean unos 7-8 minutos, hasta que queden dorados por encima.

Mientras, se calienta una cazuela con un vaso de agua, el agua de azahar, 75 gramos de azúcar, dos clavos, una rama de canela, la piel del limón y el zumo de medio limón, y se hace un almíbar dulce con estos ingredientes. Cuando comience a hervir, se baja el fuego y se mantiene 10 minutos, hasta que quede con consistencia de almíbar.

Una vez horneados, se vierte el almíbar por encima de los baklava y se añaden los frutos secos que se habían reservado para decorar. Se deja enfriar el postre a temperatura ambiente 15 minutos y después se mete en la nevera hasta que se sirvan.

Se pueden servir de postre o como merienda, acompañados de un té de jazmín bien azucarado o café.

Pilar Málaga y Ángel Romo

En este número

Este es el sumario del número de mayo-junio de 2018 de Tierra Santa. Si aún no te has suscrito, ¿a qué estás esperando? Escribe a tierrasanta.suscripciones@gmail.com. ¡Buena lectura!

Editorial