EDITORIAL

Editorial


 Inmaculada Rodríguez Torné |  Marzo-abril 2018


             Cuando Dios comenzó su obra creadora, la primera criatura que salió de su boca fue la luz: “¡Hágase la luz! Y se hizo la luz” (Gn 1,3). A Dios le encanta la luz y detesta las tinieblas. Es por eso que llevaba tiempo pidiendo a gritos, al igual que muchos de nosotros, que sacáramos a la oscuridad que durante siglos se había instalado tanto en la Basílica de la Natividad como en el Calvario. Las velas que con fe han ido poniendo millones de peregrinos durante siglos ennegrecieron techos y paredes; también el paso del tiempo y, de una manera providencial, ya leerás el porqué, las dificultades impuestas por el famoso Statu Quo, contribuyeron al estado actualmente tenebroso de dos de los sitios más importantes de la Cristiandad.

             Coincidiendo con el tiempo pascual, en estos días de primavera que se llenan del resplandor del Señor Resucitado, queremos inundar también tu casa de luz. Queremos compartirla contigo, al igual que hacemos en la vigilia pascual. Fieles a nuestra vocación de ser esa ventana a Tierra Santa que se te abre directamente, recorriendo miles de kilómetros, cada vez que te llega la revista a casa, queremos llenar tus ojos del brillo, y el fulgor de las últimas restauraciones llevadas a cabo en Jerusalén y Belén. Que las fotos invadan tu mirada de luz y color, y la belleza y la teología que encierran caliente tu alma y te hable de aquel de quien proviene la belleza. Ya dice la Sabiduría “pues de la grandeza y hermosura de las criaturas se llega, por analogía, a contemplar a su Autor” (Sab 13,5)

             El que prometió “Todo lo hago nuevo, ya está brotando, ¿no lo notáis?” (Is 43,19) nos renueva sin cesar y nos pide también a nosotros renovarnos. El nuestro es un Dios que inquieta, que nos pone en movimiento, y nos llama, como hizo en su día con Francisco, a “reparar su Iglesia”.  Como sabes, la Custodia de Tierra Santa, además de los lugares de piedra y los santuarios que guardan la memoria de Jesús, la forman principalmente los hombres y mujeres, niños y ancianos que viven en los lugares que llamamos santos. Por eso, junto con el Papa Francisco, no podemos menos que pedir a gritos el cese de la guerra en Siria. Queremos ser un altavoz del corazón de Dios que nos pide restaurar a su pueblo que se desangra y muere ante la indiferencia de Occidente. Nuestros hermanos necesitan nuestra ayuda, no nos contentemos con las restauraciones de piedra. Gracias a todos los que estáis contribuyendo con donativos para la campaña especial por Siria; gracias también por vuestras oraciones. Gracias porque hacéis viva y eficaz la Palabra de Dios de la paz nos promete: “Volverás a levantar viejas ruinas, cimientos desolados por generaciones; te llamarán reparador de brechas, restaurador de lugares ruinosos” (Is 58,12).

             Feliz Pascua, querido/a lector/a que nos apoyas y nos sostienes en esta tarea a la que Dios nos llama; Paz y Bien para ti, transmisor de la luz y la belleza, restaurador de brechas, constructor de la paz.

Tierra Santa nº 2 - marzo-abril 2018

A continuación os presentamos el sumario del bimestral Tierra Santa.

Algunos artículos están disponibles en formato electrónico. El resto los podéis leer en la edición impresa de la revista. 

Recetas de Tierra Santa

             Las burekas son unas empanadillas saladas crujientes que provienen de Asia. En su origen, se freían al igual que se hace en la cocina occidental actual. Posteriormente, los turcos de Asia Central que migraron a la actual Turquía, empezaron a hornearlas, siendo esta la gran diferencia con nuestras empanadillas.

             Es uno de los aperitivos más populares en Israel, vendiéndose en panaderías, mercados o en puestos de comida en la calle.

En este número

Este es el sumario del número de marzo-abril de 2018 de Tierra Santa. Si aún no te has suscrito, ¿a qué estás esperando? ¡Buena lectura!