EDITORIAL

Caminando hacia la Pascua


 Inmaculada Rodríguez Torné |  Enero-febrero 2018

Estamos en Cuaresma y caminamos, con Jesús, hacia Jerusalén, a la celabración de la Pascua


Querido lector/a:

Paz y bien. Estamos ya caminando hacia la Pascua. Cuando la revista llegue a tus manos toda la Iglesia estará inmersa en ese camino hacia la Pascua que llamamos Cuaresma. En este primer número de 2018 volvemos la vista a la Ciudad Santa, donde Jesús celebró su última Pascua, al lugar que Jesús pisó en innumerables ocasiones, al Monte del Templo. Por ello os propongo una esforzada subida, como la que hacían los peregrinos judíos cuando iban, tres veces al año, de peregrinación a Jerusalén, las llamadas Shelóshet Ha’regalim (los “tres peregrinajes”): Pesah, Shavuot y Sucot, en las que era preceptivo ir al Templo de Jerusalén. En esta subida cuaresmal queremos convertirnos, que no significa otra cosa, según la etimología de la palabra “conversión”, que darnos la vuelta (del latín con-vertere) y darnos cuenta de que detrás, a nuestro lado, está Jesús, que ya ha recorrido el camino antes que nosotros: sus huellas nos sirven de guía. Queremos ser como Jesús: caminantes, buscadores, itinerantes. Los tres años de su vida pública Jesús se recorrió Palestina de arriba abajo, siempre caminando, sin casa fija, con las sandalias llenas de polvo. La imagen que Jesús nos transmite es la de un Dios móvil, itinerante, que camina al lado de su pueblo; un Dios que no es estático, ni burgués, ni cómodo. Un Dios que nos sale al encuentro continuamente. Un Dios, en Jesús, que sale incluso al encuentro de la cananea, del centurión; un Dios que busca al extranjero, al de fuera, al considerado no cumplidor ni religioso.

En este número os propongo un camino hacia el Templo de Jerusalén, hoy Explanada de las mezquitas. En el skyline de Jerusalén sobresale la dorada Cúpula de la roca. Atrae nuestra atención y nos marca la ubicación del Templo y del Lugar Santísimo. Un lugar sagrado para los musulmanes que nunca quiso borrar el recuerdo del Templo; un recuerdo que los romanos, allá por año 70, sí quisieron destruir. La Cúpula de la roca musulmana, por el contrario, fue respetuosa con el recuerdo del Templo y marcó su ubicación para ser integrada en la tradición abrahámica. Nosotros la visitamos desde las páginas de nuestra revista con veneración y respeto, pensando que allí estuvo el templo que tantas veces visitó Jesús. Nos acordamos, en esta subida hacia la Pascua, de todos aquellos que están pasando ya su calvario: especialmente nuestros hermanos de Siria, que siguen sufriendo bajo las bombas. Que nuestra oración les reserve un lugar prioritario y que nuestro ayuno sea solidario con ellos. Hagamos de nuestra conversión un camino hacia el otro, al que Jesús indicó como nuestro próximo aunque sea extranjero, gentil y de lejos. Siguiendo el mandato de amor de Jesús, para nosotros está muy cerca; porque el prójimo, especialmente el necesitado, es el actual Templo de Dios.

En este número

Este es el sumario del número de enero-febrero de 2018 de Tierra Santa. Si aún no te has suscrito, ¿a qué estás esperando? ¡Buena lectura!

Ayuno solidario

Se acerca el miércoles de ceniza, la cuaresma, la semana santa. ¿Y si tu ayuno fuera solidario con los cristianos de Siria? Ayúdales a través de los franciscanos de la Custodia de Tierra Santa.

Falafel

El Falafel es un plato emblemático del mundo árabe y de Oriente Medio. Parece ser que procede de la India, aunque algunos creen que su origen está en el antiguo Egipto, donde se elaboraba con habas en lugar de garbanzos. El falafel tradicional de Oriente Medio se hace con habas, garbanzos o una mezcla de los dos. Lo que caracteriza al falafel es que los garbanzos o las habas no se cuecen, simplemente se ablandan con agua y se trituran.